La Normativa ErP, Energy related Products, por sus siglas en inglés, es parte de una iniciativa de la Unión Europea (UE) que busca reducir el consumo de energía en un 20%, incrementando el uso de energías renovables en un 20%, todo ello antes de que finalice el año 2020, por lo que que se le conoce como el Objetivo 20 – 20 – 20.

Se trata de una normativa orientada a aumentar la eficiencia energética, favoreciendo el uso de energías ecológicas y ayudando en la lucha contra el cambio climático y la reducción de los niveles de emisión de CO2, unos de los principales gases de efecto invernadero.

Qué implicaciones tiene la Normativa ErP sobre las calderas de condensación

Esta normativa que entró en vigor en septiembre de 2015 afecta de manera directa a las calderas , ya que las nuevas calderas deben ser mucho más eficientes y a la vez cuidar el medio ambiente, ya que deben cumplir con los acuerdos internacionales y el Plan EU20.

La puesta en vigencia estas directivas de ecodiseño que regulan todos los artefactos que utilizan energía es de obligatoria aplicación en todos los países que forman parte de la UE; lo que supone un cambio importante en el diseño de los productos relacionados con la energía, incluidas por supuesto las calderas, ya que la normativa exige niveles de eficiencia, de emisiones de NOx, ruido y aislamiento.

En cuanto a las calderas que utilizan combustibles líquidos o gaseosos la nueva directiva supone que solamente se mantengan en el mercado las calderas de condensación, debido a que éstas son las únicas que pueden alcanzar las exigencias de rendimiento establecidas en los nuevos reglamentos, especialmente en el caso de las calderas que utilizan gas natural o propano.

¿Qué características debe tener una caldera para estar dentro de la Normativa ErP?

En España en 2013 se emitió un Real Decreto de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE) que estableció los requisitos que debe cumplir una caldera para ser instalada; establece que en cualquier construcción nueva se debe instalar una caldera de condensación; además fija una serie de criterios para cuándo se deba realizar un cambio de caldera en instalaciones ya existentes.

Desde la entrada en vigencia de la Normativa ErP no se pueden fabricar calderas, generadores de calor, o depósitos para agua caliente que no cumplan con los lineamientos establecidos en ella, aunque no prohíbe la venta de los equipos fabricados ante de su entrada en vigencia.

Debido a los cambios aplicados muchas tecnologías quedarán fuera del mercado una vez se agote la existencia de productos ya fabricados; esto implica que las calderas de gas estancan y de bajo NOX no estarán presentes en el mercado, con la nueva normativa sólo se podrá producir calderas de condensación, ya que ofrecen, alto rendimiento, bajo consumo de energía y niveles aceptables de emisión de CO2 y NOX.

Ya en 2013 el Real Decreto de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE) determinó que el tipo de calderas a instalar en las viviendas de obra nueva debieran ser calderas de condensación. Pero ha sido la nueva directiva 2009/125/CE del parlamento Europeo y del consejo la que ha establecido que a partir del próximo 26/09/15 en España y toda Europa cambie la normativa para instalación de calderas y sólo serán válidas la instalación de calderas a gas de condensación.

De este modo las calderas de gas comúnmente empleadas hasta ahora (calderas de gas atmosféricas, calderas de gas estancas o calderas de gas con bajo NOx) estarán sustituidas por las calderas de gas de condensación en aquellas viviendas de construcción u obra nueva. Pero, ¿qué diferencia hay entre este tipo de calderas? Y ¿Por qué serán sustituidas por las calderas de gas de condensación?

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